Vocations
VOCACIÓNES HISPANAS
Contacto:Rev. Brian G. Bashista, Director de Vocaciónes Oficina de Vocaciónes
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Calificaciones Generales y Criterios para la Admisión al programa de formación seminarista en la Diócesis de Arlington lea más.
Preguntas Frecuentes Sobre la Vocación
¿Qué es Vocación?
Una vocación es una invitación de Dios. Una llamada personal que Dios hace a una persona para amar y servirle a El y a Su Iglesia en un determinado estado o camino de vida.
¿No puedo yo ser lo que quiera?
¡Sí! En libertad de cada persona recae el descubrimiento se su vocación y en la capacidad de responder generosamente al Señor que generosamente los llama a cosa tan grande.
¿Cómo sé yo a lo que el Señor me está llamado a ser?
Debes orar cada día, preguntarle a Dios cuales son Sus planes para ti. No te preguntes a ti mismo, “¿Que es lo que yo quiero para mi vida?” Esta es una pregunta equivocada. Mejor, tú deberías pensar y preguntarte: Jesús, ¿qué quieres que sea? ¿Cómo quieres que te ame? Y haz silencio para escuchar la respuesta. Escucha con tu corazón, no sólo con tu cabeza.
¿Puedo ser feliz en mi vida si no sigo la vocación a la que Jesús me llama a vivir?
Si algunos no siguen la vocación para la cual fueron llamados, ellos pueden alcanzar cierto grado de felicidad en este mundo y aún la salvación. De todas maneras, ellos no serán tan felices o bendecidos como ellos hubieran sido si hubieran seguido su propia vocación.
Esta es la razón por la cual es muy importante que cada uno discierna su vocación particular, devota y responsablemente. Por supuesto, en cada vocación hay pruebas y desafíos. El hecho de ser un sacerdote o un religioso consagrado no nos separa del sufrimiento, tampoco el ser un esposo o esposa nos separa del sufrimiento. Pero hay un gran gozo en entregar nuestra vida a Jesucristo. La vocación es un regalo de Cristo par ti y tu respuesta es un regalo para Él.
¿Cuales son las posibles vocaciones a las cuales yo puedo estar llamado para seguir a Cristo?
La mayoría de personas están llamadas a la vida matrimonial; al mismo tiempo, otros, están llamados y escogidos para vivir sus vidas como sacerdote o religioso(a) consagrado(a). Algunos hombres, solteros o casados, son llamados a ser diáconos permanentes. Cristo también llama a mujeres a la vida religiosa. Recuerda---es normal desear casarse y formar una familia, pero el tengas este deseo no te excluye de la posibilidad de que tengas vocación al sacerdocio o a la vida religiosa.
¿Si decido entrar al seminario o al convento para “probar” estoy comprometido de por vida?
No, no lo estás. La mayoría de los directores de vocaciones están de acuerdo en que la única manera de saber si tienes vocación al sacerdocio o la vida religiosa es entrando al seminario o al convento. Durante los años de formación, la llamada de Dios se vuelve más y más clara, al orar y discernir con otros. Los años de formación vividos en el seminario son de gran beneficio para tu espiritualidad, incluso si descubrieses que no estás llamado para ser sacerdote o religioso.
No soy un “santo”. ¿Todavía puedo ser sacerdote o religioso?
Santidad---ser como Jesús---es un esfuerzo de toda la vida para las personas llamadas a una vocación particular. Si tú no te consideras santo, tienes que saber que Dios te cambiará despacio, día a día y semana a semana. Cuando sea el tiempo adecuado, tú estarás listo para ser su instrumento de gracia para otros. Pero por ahora, frecuenta el sacramento de la Reconciliación al menos una vez al mes. Arrepiéntete de tus pecados, recibe los sacramentos y ora todos los días; te sorprenderás de cuan parecido a Cristo serás.
Construir una cultura vocacional, requiere que los jóvenes estén conscientes de la tremenda dignidad de su llamada a la santidad y a una vida vivida en unión con Cristo.
Ellos tienen que ser ayudados a entender que el deseo mas profundo del corazón humano es conocer y amar a Nuestro Señor personalmente, para seguirlo con fe y para servirle generosamente en cualquier vocación en la que Él nos llame a servirle.
LLAMADA UNIVERSAL A LA SANTIDAD
Cristo nos llama a ser santos, para conformarnos más a Su imagen y semejanza.
Crecer en santidad es un continuo desarrollo espiritual, nutrido por los sacramentos, oración personal y lectura espiritual. En palabras del Papa Juan Pablo II, “La llamada a la santidad es una llamada universal, válida para todo ser humano sin distinción de edad, profesión, raza o lenguaje. Así como todos fuimos redimidos, también todos somos llamados. La vocación a la santidad, de hecho, significa poner en práctica en nuestra vida diaria, el ejemplo y las enseñanzas de nuestro señor Jesucristo”.
La llamada general a la vocación a la Santidad, se concreta a través de la vocación particular de cada uno. Ofrecemos las siguientes áreas como una ayuda para estar más abiertos a esta vocación y de este modo, poder seguir a Cristo más de cerca.
RECOMENDACIONES
Orar… pregunta al Señor que te muestre la vocación que Él ha preparado para ti y que te invita a seguir.
Escucha…a Dios y ten el coraje de responderle libre y generosamente.
Reza…el Rosario diariamente, pregunta a María, la Madre de Cristo y de todos nosotros que interceda ante su Hijo por ti.
Haz…una Hora Santa Eucarística, poniéndote en la presencia real de Aquel que llama e invita.
Lee…y medita sobre las Sagradas Escrituras u otros buenos libros de lectura espiritual incluidas vidas de santos.
Asiste…a misa y recibe la Santa Comunión tan frecuente como tu estado de vida y tus respectivas responsabilidades te lo permitan.
Ve…a confesión frecuente y constante.
Sirve…en tu parroquia, y donde sea, si fuese necesario y si puedes.
Habla…con un sacerdote o religioso a cerca de tus preguntas vocacionales y preocupaciones, buscando una dirección espiritual y guía.


